Escribir y no escribir. Pensar y no pensar. Escribir y no
pensar. Pensar y no escribir.
Pasó más de un año desde que publiqué la última entrada.
Hace mucho tiempo no escribo, nunca escribí bien, pero hago
el intento. Me duelen los dedos al teclear en la computadora, en el iPod suena
Joan Manuel Serrat con De Cartón Piedra, estoy sentado en la cafetería de la
universidad y de reojo observo al invisible mundo girar alrededor mío mientras tomo
un sorbo de café caliente que quema mi paladar y hace que esboce un silencioso
gemido austero mientras me sonrojo de vergüenza y calor.
(…)
Como dijo el Che en su discurso en el Leprosario San Pablo
de Iquitos mientras recorría toda América del Sur con su amigo Alberto Granado
en una moto apodada “La Poderosa”:
"Yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. [...] Difícilmente conocerán otra verdad que la que les cuento aquí. Los dejo ahora conmigo mismo; el que fui..."
"Yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. [...] Difícilmente conocerán otra verdad que la que les cuento aquí. Los dejo ahora conmigo mismo; el que fui..."
Y es verdad, no soy el mismo de hace un año. Muchas cosas
cambiaron y no hablo de mi situación sentimental.
Muchas cosas pasaron y debido a eso mi comportamiento y
forma de pensar han cambiado, en algunos aspectos de manera notable y
contundente.
Cambiaron debido a ciertos actos, sucesos y demás
situaciones en las que mi forma de actuar y pensar no era la correcta. Muchas
personas aparecieron y desaparecieron, pero sobre todo, una persona que apareció
está más pegada a mí que hace un año atrás.
Espero escribir y publicar de manera más continua. No soy
Bayly, muchos menos Neruda.
(…)
El café casi se enfrió y en el iPod ahora suena Diego Cigala
con Vete de Mí, acabo de pedir una San Mateo muy helada y nada, me provocó un
cigarro.
Hasta pronto, hasta nunca, hasta quién sabe cuándo.
Con cariño,
Yo, Diego, el mismo imbécil de siempre.
(¿O
quizás no?)

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