domingo, 31 de julio de 2016

Recuerdos

Hay cosas que no se olvidan en tan poco tiempo, hay recuerdos que vienen a la mente con algún olor, alguna camisa o alguna corbata, alguna canción, alguna foto, algún comentario o simplemente con alguna calle o simplemente con el olor a cigarro. Eso es lo que queda, los recuerdos, son aquellas cosas que por más que uno desee, siempre estarán en la mente, porque la nostalgia es traicionera, es una mala amiga, que justo en el momento menos indicado aflora parte de un pasado mejor, de un pasado que quisiera presente y futuro.
Duele y mucho, duelen las promesas sin cumplir, los sueños rotos, los "algún día", "cuando vuelvas", "a tu regreso", "en unos meses"... ¡cosas que sí quería (quizás aún quiero) hacer!

Mi corazón está destrozado, siento que todo quedó a la mitad, que todo está incompleto. No existe peor cosa que la incertidumbre y la nostalgia, además de el deseo incontenible de decir "Hola", de decir un "te extraño", de hurgar en el pasado y esbozar una leve sonrisa de "cuán felices éramos". No necesitábamos de mucho para sonreír, disfrutábamos las cosas simples y sencillas, juntos éramos fuertes, juntos éramos uno solo, juntos podíamos todo.

Ella siempre me decía "algún día te aburrirás de mí", pero parece que fue al revés...

No sé qué tengo en el fondo de mi corazón, a veces pienso que es resignación, otras veces siento que es nostalgia, pero de alguna u otra manera, quiera o no, sé que es esperanza. 

No existe día que no la recuerde, no existe noche que mis ojos no lagrimeen antes de dormir, no existe mañana en que diga "¿cómo estará? ¿piensa en mí como yo en ella? ¿me extrañará?".

Cada día recuerdo cada instante que pasamos juntos, desde las primeras veces que nos veíamos a escondidas de sus padres, hasta el último beso di y el último "Te amo" que le dije en el oído aquel veinte de abril en el aeropuerto. Cada día recuerdo cuando estábamos sentados en su escalera una noche de enero y le puse una sortija en su dedo, recordar su nerviosa sonrisa y sus brillantes ojos emocionados. Cada día recuerdo el día que me presentó a sus papás, el día que llegué con rosas a su casa.

La primera vez que nos besamos en aquel taxi, también cuándo nos agarramos la manos ese mismo día, la primera vez que hicimos el amor y también la última. Es inevitable acordarme de aquella vez que la operaron y pasé la noche con ella, fui a comprar una ensalada de frutas para que cene y cometí el error de ponerle melón, olvidé que a ella no le gusta. Recuerdo cuándo cocinábamos en su casa, hacíamos tequeños, cuándo estaba enferma yo le preparaba caldo de pollo con los fideos bien cocidos, como a ella le gustan. Recuerdo que hicimos pizza en nuestro aniversario, me regaló un álbum que ella misma hizo y que lo he visto una y mil veces.

Recuerdo "nuestro huequito" dónde comíamos pollo broaster, los panes que tenían una cosa amarilla encima que tanto le gustaba y siempre comprábamos. Los domingos de verano que yo iba a su casa con un litro de helado y veíamos películas, las veces que íbamos al parque con sus hermanos pequeños y ella no tenía paciencia, renegaba y yo la calmaba.

El helado de chocolate que comíamos en el supermercado que está por mi casa, el ceviche que comimos en el lugar que ella lo hacía al salir del colegio. Los chocolates y dulces que siempre le llevaba, los "tubitos" que comprábamos a granel.

Los sábados que la acompañaba a su parroquia, el cumpleaños de su mamá en el que su papá me hizo sentir anfitrión, el partido de Perú que vimos en su cuarto mientras comíamos. "El quinto piso", sus escaleras, las interminables despedidas en la puerta de su casa.

La vez que se cayó en la Confirmación de mi hermana, las conversaciones con mi abuela, las compras en el Centro de Lima, en Gamarra, sus ferias, sus compras en los supermercados y en Minka.

Lo metido que paraba en su casa, la confianza que me daban sus papás, lo mucho que me quería Tatiana, las bendiciones que me daba Blanquita, lo mal que bailé con su mamá en año nuevo y que mejoré un poco en su cumpleaños y yo todo nervioso, porque ella estaba embarazada y bailaba como un trompo.

Las veces que su papá me defendía frente a su mamá y su abuela porque para él, el hecho de que yo sea ateo no era de mucha importancia. Los consejos que me dio acerca de las relaciones y el matrimonio, acerca del trabajo y del amor, los marcianos que preparaba, el pye de manzana de su mamá, su pye de limón. El arroz con leche que me daba para llevar, el saltado de pollo clásico en cualquier lonche, su plátano relleno que nunca había probado y la tortilla de raya de su papá, ¡ambos deliciosos! 

El vino del primer mes de enamorados, tu nerviosismo al conocer a mi mamá, la parrilla por fiestas patrias del año pasado junto a toda mi familia, la playa con mi tía, mis primitos, tu hermana y la mía este verano, el último año nuevo en mi casa, la cremolada de Pisco Sour, los helados de Magdalena, los matrimonios a los que fui siempre con corbata negra ya que tu vestido era de ese color siempre.

Su perfume de chocolate (que aún tengo), la chanchita que le regalé, el globo de Minnie Mouse, los chocolates hechos por mi mamá, la carta que le envié junto con mi perfume, la vez que su abuelo casi nos encuentra, el café cargado que siempre tomaba en su casa y al comienzo su familia quedó asombrada.

Aprendí a comer con la mano, a chupar huesos. Los chifles que me traía su abuelo y también sus "bocadillos".

El primer almuerzo con sus papás, la cuadrada que me dio su mamá por haber llegado tarde días atrás. Las veces que reímos juntos, pero también las veces que lloramos juntos, como el día anterior de su viaje. El gel que me regaló, el llavero de toro, el reloj, la sortija, su foto en mi billetera. El marco de fotos triple con fotos nuestras que le regalé en nuestro aniversario.

Las camisas a cuadros que ella odiaba, la camisa de lunares que ella amaba. El desayuno que me preparó y me trajo muy temprano en complicidad con mi hermana, las veces que me pedía que me afeite porque sino no me besaría. Los interminables besos que le di en sus escaleras, los interminables besos que le di en la puerta de su casa.

Tantas cosas que no logro creer que ella haya olvidado, tantas promesas y juramentos que no logro creer que no recuerde, cuántas veces juramos no perdernos, cuántas veces prometimos estar juntos a pesar de todo. Y aquí estoy, después de más de tres meses sin verla y más de un mes sin saber nada de ella, aún pensándola, aun extrañándola... aun amándola.  

¿Qué soy yo para ella? No lo sé. ¿Qué significo para ella? No lo sé. ¿Aún estoy en sus planes? No lo sé. ¿Ya hay otra persona? No lo sé.

Pero lo que sí sé, es que de alguna u otra manera, la quiero en mi vida, la quiero de vuelta, no sé que es lo que ella quiere o piensa, pero yo la amo tanto como la última vez que nos vimos y el hecho de pensar que faltan cincuenta y un días para que vuelva (si es que vuelve) no sé si me pone feliz o triste, pero lo que sí, es que ahora me siento triste, pero sobre todo, me siento solo, me siento vacío.

domingo, 24 de julio de 2016

Cicatriz

No quiero que sea mañana, quiero cerrar los ojos hoy a las 23:59 hrs y despertar el martes 26 a las 00:00 hrs, no quiero que este día domingo se acabe. Quiero borrar el 25 de julio del calendario, quiero que el día de mañana no exista, que por una vez el lunes desaparezca del calendario.

Mi garganta está llena de palabras, frases, ruegos, pedidos y deseos. Está llena de cosas que, probablemente, nunca las pueda decir. No necesito una frase de consuelo, ni una pizca de ánimo, mucho menos alguna esperanza, lo que necesito es un disparo en el pecho y luego, que ella me de el tiro de gracia en la sien o quizás que me de la estocada a muerte, al fiel estilo taurino.

Quiero escribir, pero no quiero escribir. Quiero escribir, pero no sé que escribir. Quiero escribir(le), pero lo que en realidad quiero hacer es hablar(le).

Pondría mi cabeza entre dos prensas, para que aplasten mi cráneo y todo lo que está ahí salga sin control alguno. Quiero arrancar todo, quiero borrar todo, quiero olvidar todo... ¿o no quiero eso?

Nunca deseé volver al pasado, nunca he querido ir a algún tiempo atrás y cambiar o volver a vivir algo, pero estos meses, cuánto he deseado hacerlo, cuánto quiero retroceder unos meses, cuánto anhelo retroceder el tiempo, no para cambiar algo, sino para volver a vivir todo aquello, toda aquella felicidad y toda esa perfección que crecía día a día.

No hay peor sensación que la de extrañar y además, sentir nostalgia, seguir imaginando cosas, situaciones y momentos que no pasarán, seguir soñando con escenas salidas de un cuento de hadas, ese cuento que de algún u otro modo, hasta hace unos meses, era real y no fantasía. Ese cuento del que me sentía parte y cuán feliz era, cuán sonriente se me veía, cuán (casi) perfecto fue mientras duró.

¿Final del cuento? No lo sé, todo da a entender que sí. No hay algún motivo que me haga dar ilusiones, pero muy en el fondo, eso está y por más que desee quitarlo o borrarlo, no se puede, es algo que está impregnado y tan fácil no se puede eliminar. Ojalá todo fuese como un archivo de computadora que con un simple botón se desaparece por completo y sin dejar rastro.

Tengo que decirlo, la extraño y mucho. No hay un solo día que no confunda el pasado con el presente, no hay momento en que no aparezca en mi mente, no hay lugar que no me recuerde a ella. 

Duele y mucho, demasiado. No sé, no sé qué hacer, no sé qué decir, no sé nada.

No sé si ella leerá esto algún día, no sé si esto llegará a sus ojos, pero si algún día tú lo lees, te extraño y mucho, no te imaginas la mucha falta que me haces, en verdad.

No sé si debí escribir esto, ni siquiera escribo bien, no sirvo para esto. En fin, todo tiene un principio y un fin, de eso se trata la vida, todo lo que empieza, acaba.

viernes, 24 de junio de 2016

Esperanza

Quizás es el fin, quizás fue la última página del libro. Me rehúso a pensar eso, me rehúso a pensar que todo acabo, me rehúso a pensar que ya no seremos más ella y yo. "Yo no hice nada" fue lo que repetí hasta la saciedad, pero es verdad, yo no hice nada. 

¿Quién dijo que los hombres no lloran? Al contrario, hay que ser bien hombre para llorar y más si es por la persona a la que amas, más si es por esa mujer con la quieres todo, más si es por aquella persona que apareció en tu vida sin que lo esperes, más si es por la chica por la que tanto luchaste, por la que tanto te esforzaste.

Más si es por aquella persona que tú dices "quiero pasar el resto de mi vida con ella", algo que nunca había dicho antes con alguna chica. Siempre imaginé tener un amor a la antigua, un amor de libros de poesía, un amor de adultos y de niños al mismo tiempo, un amor puro y sincero, donde uno entrega todo, cuerpo y alma, vida y corazón, fuerzas y esperanza.

Esperanza, dicen que la esperanza es lo último que se pierde y yo me rehúso a perder esa poca que está al fondo de mi corazón. Esa esperanza que me reza: "No, aún no se acabó, todo se solucionará", eso es lo que mantiene en pie, lo que me da fuerzas, lo que me empuja.

No sé si estaré confundiendo esa esperanza con tener una venda en los ojos, sé que no, espero que no. 

El amor no se acaba de un día para otro, un amor como el de nosotros, que se forjó con tanto empeño y tanta ilusión, no se acaba de un momento a otro, no de esta manera; no se acaba por algo que no hice. El amor de la mujer de mi vida no se puede ir de un día a otro.

Tengo miedo, muero de pavor. ¿Sabes qué es lo peor? Lo peor es que no puedo ir hacia ella para hablarle cara a cara y tratar de solucionar todo esto. Aunque, sí puedo hablarle cara a cara, pero dentro de tres meses...

Solo me queda confiar, creer que todo se va a solucionar y las cosas se verán tal como son. Yo siempre le dije algo, le decía que no se desharía tan fácilmente de mí, que lucho por lo que creo y por lo que quiero y la verdad, solo la quiero a ella.

La amo, es una de las personas más importantes de mi vida. No digo "la amo" como aquella frase cliché que repite un adolescente a diestra y siniestra, no. En verdad la amo, en verdad la necesito conmigo, la necesito a mi lado. Estoy enamorado y eso no va a cambiar, nunca antes había sentido lo que siento por ella, todo es tan distinto, todo es tan especial, todo es tan único con ella, no necesito a otra persona a mi lado, a quién necesito a mi lado es a ella, sí, a Olenka.

Ella es todo lo que yo necesito; Olenka, eres tú todo lo que necesito. 

jueves, 9 de junio de 2016

Pasión

Te extraño, cada día que pasa es una odisea eterna. Hace 50 días no te tengo entre mis brazos, entre mis manos, entre mis labios; hace 50 días no tengo tu calor pegado a mi piel.

Extraño tu olor, tus manías, tus palabras y tus locuras; tu comportamiento de niña y mujer a la vez, tu forma de rodear mi cuello con tus tersos y blancos brazos. Extraño tu manía de morder mis labios, mis hombros, mis dedos y mis brazos.

Extraño todo de ti, pero también, extraño contemplar tus caderas en un vaivén celestial al caminar frente a mí. Extraño perder la mirada en aquel infernal y a la vez maravilloso caminillo que forman tus senos, en ese escote pronunciado y generoso que deja mucho a mi vista y logra que mi mente se envuelva de lujuria y deseo.

Extraño la perfección de tu cuerpo, extraño acariciar con pasión y obscenidad tus piernas, aquellas piernas que tanto me gustan y te lo repito hasta la saciedad, aquellas piernas que incitan a tocar con estas manos llenas de anhelo por ti.

Extraño recorrer con mis pulgares tus delineadas cejas, seguir por tus pronunciados pómulos, tocar tus suaves mejillas y terminar en tus carnosos y voluptuosos labios, aquellos labios color rosa que siempre tienen el brillo de un diamante al sol, son tus labios los que deseo besar a cada instante, esos labios tan suaves como la piel de durazno, labios que envician mi ser y cuyo néctar mis labios disfrutan con cada beso tuyo.

Extraño la desnudez de tu cuerpo, observar cada parte de ti, cada detalle de tu piel. Extraño contemplar tu anatomía como una obra de arte, como se observa a "La maja desnuda" de Goya, como se observar a "Lady Maria Conyngham" de Sir Thomas Lawrence; observar tu cuerpo desnudo es como observar "El nacimiento de Venus" de Sandro Botticelli, eres tan bella como los girasoles que pintó van Gogh.

Te extraño mucho, mis labios necesitan de tus besos. Yo no puedo vivir sin mi alma, no puedo vivir sin mi vida.

Olenka, te deseo, te anhelo, te extraño, te necesito, pero sobre todo, ¡te amo!

sábado, 4 de junio de 2016

¿Dios? No, gracias.

Durante milenios la gente se ha empeñado en creer en ciertas deidades que nosotros, los mismos humanos, nos hemos dedicado a crear. El nombre de estos supuestos seres divinos cambiar de acuerdo a regiones, en algunos países le llaman "Alá", en otros "Dios", en oriente hay varios, como son "Buda", "Brahma", en los territorios americanos prehispánicos tenemos al "Inti" y un largo etcétera. 

¿Por qué no creer que existe un dios o un ser divino y superior? 

La pregunta sería: ¿Por qué creer en un supuesto ser divino?

Para tomar un ejemplo cercano, en nuestro continente tenemos a la religión católica como la predominante y obviamente, para los creyentes, esta es la "religión verdadera" y su dios, es el único dios.

Pero, ¿no hay religiones más antiguas con sus respectivos dioses y deidades? Según ellos, también su religión es la única y sus dioses son los verdaderos, ¿qué le hace creer a un católico que su verdad es la única verdad?

"Dios" es un invento del hombre, de los seres mortales. No hay evidencia alguna de que exista un ser divino, superior y perfecto que vive en un paraíso. 

Yo tengo suficientes motivos para no creer que exista algún dios, si en mi vida tuve un mérito o logré un objetivo, fue porque yo luché para lograrlo, porque me esforcé y pude conseguirlo, no fue por una ayuda divino y mucho menos un "gracias a dios".

Yo no sigo a ídolos de yeso, madera o tela. No he necesitado de religión alguna para ser feliz y ser una buena persona.

¿Por qué no creer que existe un dios o un ser divino y superior? Repito, la pregunta sería: ¿Por qué creer en un supuesto dios? ¿Sólo por qué un libro escrito por personas como nosotros lo dice? ¿Por qué un sacerdote casto e incorrupto lo pregona?

Yo no creo en dios, para mí no existe algún dios y así estoy bien. Nunca he necesito un dios en mi vida y tampoco me hace falta.

Para mí, "dios" no existe.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Distancia

Quizás hoy fue uno de los días más duros que hemos tenido en nuestra relación, hoy me dio la noticia, me lo confirmó y lo más probable es que la distancia nos separe durante unos meses.

¿Tres meses, seis meses? ¿O quizás más? Nadie lo sabe, solo el destino lo puede decir.

Cuando llevamos dos o tres días sin vernos, la extraño horrores, muero de ganas por correr a su casa a darle un abrazo, besarle y decirle cuánto la amo. No quiero imaginar como serán semanas o meses.

Es en este momento cuando todo me pasa por la cabeza, cada día juntos, cada anécdota, cada momento feliz y triste.

Quisiera retroceder el tiempo para hacer cosas que no hice solo para dejarlo para después, a veces decía "ya habrá tiempo", pero es ahora cuando me doy cuenta que no, que no nos sobra tiempo, que lo tenemos en contra. 

Estoy enamorado de ella, de Olenka, mi enamorada.

No quiero que nos separemos, no quiero que se vaya, pero es lo mejor para ella, una oportunidad así no se presenta todos los días y ella debe aprovecharla, jamás le diría que no lo haga porque es lo que ella quiere, es lo que yo quiero para ella, es por su bien.

Estoy triste, sí. Pero también estoy contento porque empezará a hacer su camino ella sola, por sus propios medios, con su esfuerzo, su sacrificio y su tenacidad.

Me siento orgulloso de mi enamorada.

No puedo negar que estoy lleno de pena, impotencia, celo, rabia y demás sentimientos, es un poco de todo porque no quiero que se vaya, no quiero que se aleje de mí, quiero que siga a mi lado. No quiero perder lo más valioso que tengo además de mi familia.

Sonará cliché, pero, es la primera vez que me enamoro y se que me enamoré de la persona indicada, de la ideal, de la chica maravillosa, de mi otra mitad, mi complemento, mi fuerza, mi luz, mi esperanza, mis ganas, mi motivación y mi compañera.

Quiero un futuro con ella, quiero una vida con ella. Olenka me demostró que el amor sí existe, que es bueno soñar y desear las cosas, si lo deseas con todas tus fuerzas, lo lograrás.

Siento un nudo en el corazón, estoy seguro de lo que es. Quisiera rogarle que no se vaya, pero no podría hacerlo, yo la quiero y quiero lo mejor para ella.

También tengo miedo, mucho miedo. Miedo de que la bella relación que tenemos se desgaste, se enfríe, que aparezca otra persona, alguien mejor. Miedo a que no sean solo tres o seis meses, sino más tiempo.

"La felicidad nunca es completa", reza el dicho. Y ahora lo comprendo, nunca nada es tan perfecto como para ser cierto, nunca nada es completo, no existe la felicidad plena y ahora lo estoy comprobando.

Mi princesa se va y se va sin mí, ¿quién cuidará de ella? ¿quién le hará recordar que coma a sus horas? ¿quién le dirá cada día lo bella que está? No estaré para ir a buscarla cuando se sienta mal o triste por algo, darle un beso y decirle que todo estará bien, que yo estoy con ella en las buenas y en las malas.

Olenka es una niña, pero es una mujer también. La veo tan indefensa y tan fuerte al mismo tiempo, ella para mí es un cristal que hay que cuidar, siento que es mi deber cuidarla, protegerla, hacerla sentir segura y sobre todo, que nunca está sola, que siempre me tiene para ella, para lo que sea, sea la hora y el momento que sea, yo estoy y estaré ahí para ella.

Siento que se va una parte de mí, una parte de mi corazón, de mi vida, de mi cuerpo. 

Olenka es el amor de mi vida, de eso no tengo duda, ella se encarga de demostrármelo cada día, a cada instante y es a ella a quien amo con todo mi corazón y toda mi razón.

La amo y no quiero que se vaya de mi lado, la necesito cada día, cada momento, ella es mi princesa.

No quiero que se vaya, pero... ¡tiene que irse! 

sábado, 19 de marzo de 2016

¡Soy ateo!

Soy ateo, estoy feliz así, sin creer en la existencia de un ser superior.

La mayoría le llama Dios, otros el dicen Alá, Jehová, Krishna, entre otros.

No le encuentro sentido orar a una imagen de yeso o creer en un ser o ente superior, invisible cuya existencia no puede, ni podrá ser probada.

¿Necesito tener una religión para ser feliz? La respuesta es un rotundo NO, el hecho de ser ateo no me vuelve infeliz ni mucho menos, un paria.

Si quiero que un familiar se recupere de alguna enfermedad, ¿qué ganaría orando a la nada? ¿no sería mejor buscar un buen médico especialista en ese mal?

Si quiero que algo mejore en mi vida, ¿qué gano pidiéndoselo a un ser inexistente? ¿no sería mejor luchar para que eso mejore?

Si llego a tener cáncer un día, ¿perdería tiempo orando y rezando a la nada en vez de buscar un buen oncólogo?  

No necesito religión alguna en mi vida porque, simplemente, no existe un ser superior, un ser divino que todo lo puede y todo lo ve.

Los católicos dicen que existe un dios que cuida de nosotros; entonces, ¿dónde está cuando violan a un niño? ¿cuándo hay un anciano pidiendo limosna? ¿dónde está cuándo matan a cambistas, empresarios y muchos inocentes? ¿dónde estuvo ese dios cuando Estados Unidos bombardeó Iraq? ¿dónde estuvo cuando explotó la bomba atómica? ¿cuándo asesinaron a los periodistas inocentes de Ucchuraccai? 

Si ese dios es tan piadoso como dicen, ¿cómo pueden justificar eso? O quizás ese dios dice: "ellos creen en Alá o en Buda, apoyan a mi competencia, ¡a la mierda con ellos! ¡que se jodan!" ¿así funciona?

¿Y si los católicos están equivocados y los musulmanes están en lo correcto? ¿O los judíos? ¿O los confucionistas?

Si se supone que ese dios es bueno y nos salvará, ¿por qué tener temor a dios?

Respeto a los que creyentes de cualquier religión, pero para mí, la religión es una mierda y no lo digo solo por decir, lo digo porque trajo atraso a la humanidad, trajo muertes y desgracias, guerras y demás. 

¿Todo eso permitiría un dios generoso y bueno con sus hijos?

Sí, soy ateo y así estoy muy bien.

sábado, 27 de febrero de 2016

Ayer y hoy: Olenka

Es increíble como cambian las cosas, como cambian los contextos y sobre todo, como cambian las personas. Hace dos años sentía atracción por una persona, me empezó a gustar alguien, alguien de quién en ese momento no debía enamorarme. Alguien de quien no debía sentir atracción alguna; ¿por qué? Por muchos motivos, pero el principal era la edad, el contexto en el que cada uno vivía.

Ella, menor, la princesa de su casa, la niña que tenía lo que pedía, la que su realidad era la de una visión reducida y que no miraba más allá de las pocas responsabilidades que tenía, una persona aun algo inmadura y que, probablemente, no sabía aun lo que quería.

Yo, mayor, el soporte de mi familia, el hombre que lo poco que tenía lo había conseguido a base de esfuerzo y sacrificio, el que su realidad era su trabajo, sus deudas, sus responsabilidades en casa, los pagos de los servicios de casa. Él, cuyos horizontes iban más allá de lo que sus ojos veían.

Sí, situaciones y contextos totalmente distintos. ¿Era viable enamorarme de alguien con esas diferencias?

Seré egoísta y hablaré solo de mí; siempre es bueno aclarar algunas cosas, el 2014 fue bueno en muchas cosas; en el trabajo que tenía ascendí de puesto, conocí a muy buenas personas, en casa hubo mayor estabilidad, entre más cosas. Pero, lamentablemente, todo lo empañaba mi pésimo y paupérrimo estado sentimental y emocional. Confieso que una de las cosas que más odio es recordar esa época, casi todo el 2014 fue uno de los peores años que tuve y recordar todo lo que sucedió durante ese tiempo es realmente tortuoso para mí, es por ello que evito hacer memoria de aquel tiempo. Hay veces que por una conversación o una foto, algún recuerdo, se viene a mi mente aquel tiempo y empiezo a actuar, esbozo una sonrisa y suelto alguna que otra carcajada, pero por dentro mi sangre empieza a hervir y me dan ganas de romper algo, lanzar alguna cosa o simplemente soltar algunas lágrimas de impotencia y rabia. No me gusta hablar del pasado, lo odio. Esa época es algo que quisiera arrancar de mi mente y mi corazón, pero lamentablemente, no se puede y solo queda aprender a vivir con eso, a pesar de que haga todo lo posible por evitar hacer algún comentario o mencionar algo de aquel tiempo.

Termino mi expiación y catarsis, no sin sentir orgullo de lo histórica e histérica que pudo ser aquel tiempo amoroso y consolarme llamando "experiencia" a todo eso, la única ganancia que nunca se capitaliza.

Y fue como una confesión de iglesia, pues sabía que el pecado se repetiría incesantemente y sufriría intensamente cada vez.

Aquí no se podría decir que todo tiempo pasado fue mejor, porque realmente no lo fue.

En el fondo la entendía; o al menos trataba de hacerlo. Trataba de encontrar el motivo, el por qué, el meollo... pero casi nunca lo lograba.

(...)

Las cosas cambian, la gente cambia. Los corazones cambian, las mentes cambian.

Hoy, dos años después, puedo decir que esa persona, esa chica, es quién conquistó mi corazón.

Ella misma se encargó de abrirme los ojos, de que me de cuenta que sí vale la pena, que cada día y cada instante sirve para hacer más grande esto que tenemos. Ella es otra persona, no es la misma de hace dos años, es una persona mejor, es una chica más grande y con sus objetivos claros, sabe lo que quiere y quiere lo que sabe, tenemos más cosas en común, quizás en gustos aun seamos totalmente distintos y eso esta bien, pero tenemos metas y objetivos en común.

Ella es muy católica y yo soy ateo.
A ella le gusta mucho el pescado, yo prefiero la carne de res.
Ella usa ropa blanca y clara, yo uso ropa negra y oscura.
A ella le gusta el calor y la playa, a mi me gusta el frío y el campo. (Aunque ahora acepto la playa)

Podría pasarme toda la noche diciendo las cosas que no tenemos en común, pero solo me basta una palabra para describir lo que tenemos en común, esa palabra es "AMOR".

Ella me demostró y me demuestra muchas cosas, ella ha cambiado y para bien, no se adaptó a mí y a mis gustos, ella no es "lo que yo quiero que sea", ella es como es y me gusta eso.

Ella sabe, lo sabe, sabe que la amo, sabe que estoy enamorado de ella, que daría todo por un beso suyo, que no existe calmante más efectivo en el universo que un abrazo suyo, que no existe afrodisíaco más potente que su perfume y su mirada. Ella sabe que es la persona a quién quiero a mi lado por siempre y no lo digo solo por decir o de la boca para afuera, no es un cliché que tenga que decir de mi enamorada, ¡NO! Lo digo porque desde aquel cinco de noviembre de 2014 ella se encarga de confirmar eso día tras día.

Me gusta su ímpetu, sus ganas de volar, de ser alguien, su esfuerzo y su responsabilidad, su preocupación, su miedo y su temor, su seguridad y sus metas, sus sueños y anhelos, su dedicación y su temperamento..

Me gustan sus mordidas, sus pellizcos. Me gusta cuando me besa y me muerde los labios, no solo me gusta, también me excita. Me gusta acariciar sus mejillas y sus pómulos, levantar su mentón y besarle como si no hubiese mañana. Me gusta acariciar sus piernas y notar que ha pesar de que llevamos más de un año, aun se sonroja.

Me gusta verla frágil y débil, pero me gusta mucho más verla fuerte y luchadora. Me gusta cuidarla y protegerla, pero también me gusta que me cuide, me proteja y se preocupe por mí.

Soy ateo, a pesar de eso siempre que nos despedimos me da la bendición y reza por mí. Nunca juzgó mi ateísmo o trató de "convertirme" (igual no podría jajajaj), respeta mi afición por los toros y los gallos, mis puntos de vista y mis maneras de pensar.

Me gustan muchas cosas de ella, me gusta todo de ella, me gusta ella.

Ella es hermosa, ella me cuida, ella me hace sentir importante y único.

Ella me hace feliz, ella me saca sonrisas, ella es mi sol y mi luna, es mi soporte y mi fuerza, ella es mi motivo, mis ganas, mis deseos, ella es mi vida.

No tengo palabras para describir lo maravillosa que es, no me alcanzan las palabras para decir lo perfecta enamorada que es.

Sí, ella eres tú Olenka; mi enamorada, mi amiga, mi todo, el motivo y la razón de todo esto.

Eres la persona más maravillosa que se pudo cruzar en mi camino, Olenka. Y como siempre te digo, créeme que haré todo porque esta historia tenga el desenlace que ambos deseamos y que nunca te separes de mí, no lo permitiré.

Estoy enamorado, enamorado de ti, Olenka.

Te amo, ¡te amo, princesa!





PD: Elegí esta foto porque así somos, es una foto sin filtro, sin retoques ni nada, tal cual somos. Yo, recién levantado y tú, sin nada de maquillaje pero hermosa como siempre. ¡Eres hermosa, mi amor!