domingo, 24 de julio de 2016

Cicatriz

No quiero que sea mañana, quiero cerrar los ojos hoy a las 23:59 hrs y despertar el martes 26 a las 00:00 hrs, no quiero que este día domingo se acabe. Quiero borrar el 25 de julio del calendario, quiero que el día de mañana no exista, que por una vez el lunes desaparezca del calendario.

Mi garganta está llena de palabras, frases, ruegos, pedidos y deseos. Está llena de cosas que, probablemente, nunca las pueda decir. No necesito una frase de consuelo, ni una pizca de ánimo, mucho menos alguna esperanza, lo que necesito es un disparo en el pecho y luego, que ella me de el tiro de gracia en la sien o quizás que me de la estocada a muerte, al fiel estilo taurino.

Quiero escribir, pero no quiero escribir. Quiero escribir, pero no sé que escribir. Quiero escribir(le), pero lo que en realidad quiero hacer es hablar(le).

Pondría mi cabeza entre dos prensas, para que aplasten mi cráneo y todo lo que está ahí salga sin control alguno. Quiero arrancar todo, quiero borrar todo, quiero olvidar todo... ¿o no quiero eso?

Nunca deseé volver al pasado, nunca he querido ir a algún tiempo atrás y cambiar o volver a vivir algo, pero estos meses, cuánto he deseado hacerlo, cuánto quiero retroceder unos meses, cuánto anhelo retroceder el tiempo, no para cambiar algo, sino para volver a vivir todo aquello, toda aquella felicidad y toda esa perfección que crecía día a día.

No hay peor sensación que la de extrañar y además, sentir nostalgia, seguir imaginando cosas, situaciones y momentos que no pasarán, seguir soñando con escenas salidas de un cuento de hadas, ese cuento que de algún u otro modo, hasta hace unos meses, era real y no fantasía. Ese cuento del que me sentía parte y cuán feliz era, cuán sonriente se me veía, cuán (casi) perfecto fue mientras duró.

¿Final del cuento? No lo sé, todo da a entender que sí. No hay algún motivo que me haga dar ilusiones, pero muy en el fondo, eso está y por más que desee quitarlo o borrarlo, no se puede, es algo que está impregnado y tan fácil no se puede eliminar. Ojalá todo fuese como un archivo de computadora que con un simple botón se desaparece por completo y sin dejar rastro.

Tengo que decirlo, la extraño y mucho. No hay un solo día que no confunda el pasado con el presente, no hay momento en que no aparezca en mi mente, no hay lugar que no me recuerde a ella. 

Duele y mucho, demasiado. No sé, no sé qué hacer, no sé qué decir, no sé nada.

No sé si ella leerá esto algún día, no sé si esto llegará a sus ojos, pero si algún día tú lo lees, te extraño y mucho, no te imaginas la mucha falta que me haces, en verdad.

No sé si debí escribir esto, ni siquiera escribo bien, no sirvo para esto. En fin, todo tiene un principio y un fin, de eso se trata la vida, todo lo que empieza, acaba.

0 comentarios: