"La vida es una ruleta, la vida es un juego azar, la vida es una máquina donde la suerte gira y gira."
Para mi la vida es como una corrida de toros (para variar). Uno es el toro de lidia en el centro de la plaza, mientras que el torero es la vida misma que busca acabar contigo. La gente en los tendidos y en las gradas es eso... ¡gente que disfruta y espera tu final!
En este mundo todo da vueltas, ¿cierto? Todo es cíclico, todo se repite y no se repite. Pasan los años y te encuentras en situaciones que ya pasaste, que ya viviste, que ya sufriste. El destino es el aliado más cruel que uno puede tener, el destino es mañoso, el destino es traicionero, el destino es una mierda.
No le temo a algo en específico, pero le temo al destino, ¡el destino no tiene favoritos!
"Nunca digas nunca", no hay refrán más cierto que ese.
Cada persona tiene definido su concepto de felicidad.
Para algunos la felicidad es tener un auto del año. Para otros la felicidad es tener su negocio propio. La felicidad para algunos es someter a una persona hasta que esa se vuelva tu esclavo/a. Para la mayoría, la felicidad es el dinero, para otros la felicidad es llegar a tener una familia.
Yo no creo en eso de que "la gente cambia", es mentira, la gente no cambia, si hace unos años fuiste una mierda... ¡SIEMPRE SERÁS UNA MIERDA! La filosofía de muchas personas es "no importa que me trate mal, no importa que yo sea infeliz, el todo lo soluciona con unos zapatos Gucci o algo de Chanel".
Soy de las personas que piensan que el dinero no hace la felicidad. Eso si, el dinero puede ayudar a ser feliz, pero no en todos los casos.
¿Qué es la felicidad para mi?
Respuesta: no lo sé...
Sueño con tener una familia algún día, tener una hija, ponerle vestidos azul marino con lunares blancos, hacerle moñitos, llevarla a sus clases de piano o violín y luego a sus clases de tenis. Tener un hijo varón y que se llame Mateo, vestirnos igual, llevarlo a Acho todos los años y que tenga afición por los toros ("lo que se hereda, no se hurta") y quizás, decide ser torero.
Tener una esposa a quien ame con toda mi vida. Me encanta la idea de que, se supone, en algún momento me casaré y habrá una super fiesta. No me casaré con la idea de que, quizás, en cinco años me divorciaré, el día que me case lo haré pensando que será para toda la vida.
La felicidad, según yo, es despertar un domingo junto a la mujer con la que decidí pasar el resto de mis días y que mis hijos entren corriendo a nuestra habitación y se tiren encima de nosotros. Se que algún día eso pasará, leeré esto y reiré a carcajadas recordando lo estúpido que me veo escribiendo esto.
Pero, definitivamente, falta mucho para llegar a eso.

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