El frío cala en los huesos y el alma. El frío limeño de este mayo cualquiera rompe aquella cordura frágil y delicada que cuelga de un hilo de seda.
Frío, bendito frío. Frío, maldito frío.
Dicen que el chocolate calma el frío. Lo que el chocolate causa en mí es que la incertidumbre y la ansiedad se apoderen de mí.
El café limpia el alma, el cigarro filtra las palabras.
Veo gente pasar. Algunos ríen y otros andan serios, nadie está triste o acongojado; obvio, muchos llevan la procesión por dentro.
No se que escribir, no se que carajo escribir.
El día no tiene veinticuatro horas y los minutos no tienen sesenta segundos.
Que histórico e histérico es esto. Cuán letal y cuán salvador. Menudo antídoto para menudo veneno.
Revienta el viento contra mis audífonos, mis piernas tiemblan y mis dientes tiritan. Tengo frío, mucho frío; es el primer invierno en el que siento tanto frío, hasta donde recuerdo.
Pero me encanta. Me encanta caminar por la calle y sentir ese aire helado, esa leve garúa limeña que golpea en el rostro, sentir el olor del café caliente y amargo saliendo de un vaso sostenido por mi mano. Me encanta sentir el olor a tabaco saliendo de mi boca e impregnándose en mi ropa mientras el humo se pierde en el cielo que posee su mismo color, ¡gran camuflaje! Me encanta usar suéteres y adentro, una camisa manga larga.
El cielo gris de la ciudad me trae muchos recuerdos. Siempre todas mis "experiencias" fueron en invierno, en esta época, con este frío y con este cielo gris, tan gris como mi alma, tan gris como mi corazón ahorita, tan gris como la vida misma, tan gris como la muerte y tan gris como la desventura.
2007, 2008, 2011, 2012, 2013, 2014, ¿cuál es la puta diferencia?
Gris es la esperanza, sobre todo, aquella esperanza perdida o que debe estar levitando en el limbo de la desazón y la realidad topada a cada instante.
Frío, tan frío como hielo; como el Pacífico en invierno bañando el litoral.
Cuán negra es la noche, pero sobre todo, cuán negra es la memoria y el recuerdo.
(¿Alguien dijo "pasado"?)
No extraño el verano y su calor prepotente. No extraño aquel cielo lapislázuli. No extraño aquel calor que cubre todo a su paso sin tener piedad de los que, como yo, no blandean la espada para luchar contra él.
Esto es estúpido, realmente lo es.
Yo soy estúpido, realmente lo soy.
Pastillita para levantar la moral:
"Lo importante está en las pequeñas cosas de la vida, porque en las grandes, en las más pesadas, las que te aplastan, las que te quiebran las vértebras, ocupan mucho, mucho más lugar en cada uno de los años que tenemos que vivir en esta experiencia diseñada por la enfermedad del hombre, que sí fue hecho a imagen y semejanza de Dios... ¡hecho a imagen y semejanza de su ESCROTO!"
Violencia Rivas
