miércoles, 31 de octubre de 2012
¿Diego en donde estás?
Otra vez esa horrible sensación, pensé que ya estaba superado, pero no, aún esta aquí. Mi estado de ánimo podría resumirse en una canción antigua. (Hola soledad, no me extraña tu presencia, casi siempre estas conmigo...)
¿Ganas de que? ¿De tener una relación? ¿De estar con alguien?
(...)
No lo se...
Hay golpes tan fuertes en la vida... yo no se.
¿O si se?
No estoy bien, lo siento, vivo con un nudo en el pecho que no me permite llevar mis días con normalidad, es como un sentimiento muy guardado en el fondo de mi corazón, no se que sera lo que esta ahí anclado.
¿Y si es lo de antes? ¿Y si es esa horrible sensación de soledad?
Son la 1.17am y me siento pésimo, sin ánimos de nada, escucho a Gianmarco y... ¡es peor!
Escribo horrible, lo sé, no se porque lo sigo haciendo.
Estoy en una mesa, miro alrededor y hay muebles, computadoras, sillas, vitrinas con infinidad de vasos y copas, un coche para bebes, un televisor, una radio, espejos, plantas artificiales, jarrones de mis bisabuelas... y yo. Cuán solo me siento, rodeado de objetos inertes, que siento que me miran con la complicidad de un ser superior, los cuales me observan y se ríen de lo estúpido y tonto que me veo.
No tengo nadie con quien hablar, no tengo con quien compartir pensamientos, deseos, sueños, entre otras cosas. No hablo de sexo, hablo de algo más.
El tiempo pasa, no soy un niño, tampoco un adulto... ¿que mierda soy?
No se que hacer, no se que hago, no se que haré, no se siquiera quien rayos soy...
Las personas, quizás, si sepan quien soy, pero ¿yo se quien soy?
Necesito un cigarro, pero en mi casa esta prohibido fumar.
A veces tengo ganas de salir corriendo a la calle, como un loco, gritando barbaridades, pero la vergüenza puede mas.
Cuanto quisiera volverme loco, cuanto quisiera perder la cordura, los locos viven felices en su mundo, sin preocupaciones, son felices tal y como son. Siempre tener algo de locura es bueno.
Ni siquiera se porque mierda escribo todo esto, tal vez, es mi manera de desahogarme, de botar "esto" que siento en el pecho, nadie me entiende, no tienen porque hacerlo, ni siquiera yo mismo me entiendo...
Envidia, deseo, sueños, metas, arrogancia, pedantería, soberbia, materialismo, frivolidad, clasismo, racismo...
¿Dinero es felicidad? o ¿amor es felicidad?
¡Que ganas de gritar! ¡Que ganas de insultar a todo el mundo! Que ganas de querer...
¿Saben como me siento? Como si estuviera fumando, sentado en la luna, yo solo, mientras veo como el mundo sigue su ritmo y nada ni nadie se dio cuenta que no estaba.
¿Donde quedó el Diego alegre? Aquél Diego que era feliz, despreocupado, que todo lo podía, que todo lo hacía... ¿donde mierda quedó?
Si, cambié, ese Diego ya no está mas entre nosotros.
Ya no tengo alma, no la siento.
Ya no existo, soy otra persona.
Diego, ya no esta mas aquí.
jueves, 11 de octubre de 2012
El pasado
Nunca nada es como antes, es imposible retroceder en el tiempo, lo único que queda son recuerdos... recuerdos y mas recuerdos que revolotean en mi cabeza cual deseos y sueños incumplidos e inconclusos.
Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, valla que lo fue. El tiempo pasa muy rápido, el tiempo paso muy rápido.
El Diego de 21 años es tan parecido y a la vez tan distinto de el Diego de 16.
"Soy todo un hombre"... consuelo de inmaduros.
Las preocupaciones no eran preocupaciones, los problemas eran todo menos problemas, épocas en la que todo se solucionaba con un "lo siento, discúlpame" , mariposas en el estomago y miles de sueños en la cabeza, el amor no era "amor" (¿o si lo era? y si lo fue ¿cuando lo fue?)
Han pasado cuatro años desde aquel maravilloso y desastroso 2008, cosa buenas y malas, hechos bonitos y feos, cosas que fueron y ya no lo son, peor aún, cosas que nunca fueron y que (quizás) jamás lo serán.
Recuerdos, todo lo que quedan son recuerdos.
Sueños, algunos cumplidos, la gran mayoría aún siguen dando vuelta en mi cabeza, por mas que pasaron los años, hay veces que esos sueños regresan y hacen que invente los mas inverosímiles finales y los mas extraños desenlaces.
Lo duro es reconocer que es solamente eso... ¡sueños!
Aclaro, no es por alguna persona en especial, es por todo lo que sucedió, en general, en todos los ámbitos.
2008 fue el año siguiente que acabé el colegio, fue un año raro, hubo una persona que fue "parte de", hice nuevos amigos (con los cuales me comunico muy poco), experiencias que moriría por volver a hacer, canciones, lugares, personas, aromas, colores, comidas, conversaciones, anécdotas, abrazos, besos, palabras, llamadas, promesas...
Es raro verme al espejo y notar que físicamente no he cambiado, me miro en el espejo y sigo observando a aquel Diego soñador, algo lunático y distraído que era hace unos años, se que cambié, no se si para bien o para mal, pero cambié, aunque por la calle la gente crea que tengo 15 ó 16 años.
Tantas veces me arrepentí de errores que cometí, tantas veces me arrepentí de palabras que dije, pero, lamentablemente todo queda en eso, en arrepentimientos.
Soy yo... y la vez, no lo soy.
Diego, ya no es Diego.
Yo, ya no soy yo. Por lo menos no el mismo yo interior. (Esta frase la dijo Ernesto Guevara de la Serna en su viaje por Sudamérica, no lo llame "El Che" porque en aquel tiempo aún no era el comandante que lo fue unos años después).
Tantas ganas de llorar, tantas ganas de gritar, tantas ganas de decir "maldita sea, no debí hacerlo", tantas ganas de cerrar los ojos y volver a aquel año lleno de contrastes.
Las cosas quedan, la música queda, las fotos quedan, los recuerdos quedan, los aromas, voces y rozamientos quedan en nuestra mente, pero el tiempo no queda, los días avanzan sin preguntarnos si es que deberían o no hacerlo.
Se que esos días jamás volverán, pero, como mencioné mas de una vez, para eso están los recuerdos, para cerrar los ojos y transportarnos a aquel tiempo, a aquella época en que (quizás) todo fue mejor.
Gracias por todo lo bueno, pero sobre todo gracias por lo malo, porque de lo malo se aprende, de lo malo uno madura.
Y al final de nuestros días, nos convertiremos en solamente eso... ¡recuerdos!
Hasta que pasen los años y ni siquiera seamos eso, pasaran los años y lo único que quedara sera nuestro nombre grabado en una lápida y talvéz nuestro rostro en una que otra foto.
(...)
Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, valla que lo fue. El tiempo pasa muy rápido, el tiempo paso muy rápido.
El Diego de 21 años es tan parecido y a la vez tan distinto de el Diego de 16.
"Soy todo un hombre"... consuelo de inmaduros.
Las preocupaciones no eran preocupaciones, los problemas eran todo menos problemas, épocas en la que todo se solucionaba con un "lo siento, discúlpame" , mariposas en el estomago y miles de sueños en la cabeza, el amor no era "amor" (¿o si lo era? y si lo fue ¿cuando lo fue?)
Han pasado cuatro años desde aquel maravilloso y desastroso 2008, cosa buenas y malas, hechos bonitos y feos, cosas que fueron y ya no lo son, peor aún, cosas que nunca fueron y que (quizás) jamás lo serán.
Recuerdos, todo lo que quedan son recuerdos.
Sueños, algunos cumplidos, la gran mayoría aún siguen dando vuelta en mi cabeza, por mas que pasaron los años, hay veces que esos sueños regresan y hacen que invente los mas inverosímiles finales y los mas extraños desenlaces.
Lo duro es reconocer que es solamente eso... ¡sueños!
Aclaro, no es por alguna persona en especial, es por todo lo que sucedió, en general, en todos los ámbitos.
2008 fue el año siguiente que acabé el colegio, fue un año raro, hubo una persona que fue "parte de", hice nuevos amigos (con los cuales me comunico muy poco), experiencias que moriría por volver a hacer, canciones, lugares, personas, aromas, colores, comidas, conversaciones, anécdotas, abrazos, besos, palabras, llamadas, promesas...
Es raro verme al espejo y notar que físicamente no he cambiado, me miro en el espejo y sigo observando a aquel Diego soñador, algo lunático y distraído que era hace unos años, se que cambié, no se si para bien o para mal, pero cambié, aunque por la calle la gente crea que tengo 15 ó 16 años.
Tantas veces me arrepentí de errores que cometí, tantas veces me arrepentí de palabras que dije, pero, lamentablemente todo queda en eso, en arrepentimientos.
Soy yo... y la vez, no lo soy.
Diego, ya no es Diego.
Yo, ya no soy yo. Por lo menos no el mismo yo interior. (Esta frase la dijo Ernesto Guevara de la Serna en su viaje por Sudamérica, no lo llame "El Che" porque en aquel tiempo aún no era el comandante que lo fue unos años después).
Tantas ganas de llorar, tantas ganas de gritar, tantas ganas de decir "maldita sea, no debí hacerlo", tantas ganas de cerrar los ojos y volver a aquel año lleno de contrastes.
Las cosas quedan, la música queda, las fotos quedan, los recuerdos quedan, los aromas, voces y rozamientos quedan en nuestra mente, pero el tiempo no queda, los días avanzan sin preguntarnos si es que deberían o no hacerlo.
Se que esos días jamás volverán, pero, como mencioné mas de una vez, para eso están los recuerdos, para cerrar los ojos y transportarnos a aquel tiempo, a aquella época en que (quizás) todo fue mejor.
Gracias por todo lo bueno, pero sobre todo gracias por lo malo, porque de lo malo se aprende, de lo malo uno madura.
Y al final de nuestros días, nos convertiremos en solamente eso... ¡recuerdos!
Hasta que pasen los años y ni siquiera seamos eso, pasaran los años y lo único que quedara sera nuestro nombre grabado en una lápida y talvéz nuestro rostro en una que otra foto.
(...)
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