Nunca nada es como antes, es imposible retroceder en el tiempo, lo único que queda son recuerdos... recuerdos y mas recuerdos que revolotean en mi cabeza cual deseos y sueños incumplidos e inconclusos.
Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, valla que lo fue. El tiempo pasa muy rápido, el tiempo paso muy rápido.
El Diego de 21 años es tan parecido y a la vez tan distinto de el Diego de 16.
"Soy todo un hombre"... consuelo de inmaduros.
Las preocupaciones no eran preocupaciones, los problemas eran todo menos problemas, épocas en la que todo se solucionaba con un "lo siento, discúlpame" , mariposas en el estomago y miles de sueños en la cabeza, el amor no era "amor" (¿o si lo era? y si lo fue ¿cuando lo fue?)
Han pasado cuatro años desde aquel maravilloso y desastroso 2008, cosa buenas y malas, hechos bonitos y feos, cosas que fueron y ya no lo son, peor aún, cosas que nunca fueron y que (quizás) jamás lo serán.
Recuerdos, todo lo que quedan son recuerdos.
Sueños, algunos cumplidos, la gran mayoría aún siguen dando vuelta en mi cabeza, por mas que pasaron los años, hay veces que esos sueños regresan y hacen que invente los mas inverosímiles finales y los mas extraños desenlaces.
Lo duro es reconocer que es solamente eso... ¡sueños!
Aclaro, no es por alguna persona en especial, es por todo lo que sucedió, en general, en todos los ámbitos.
2008 fue el año siguiente que acabé el colegio, fue un año raro, hubo una persona que fue "parte de", hice nuevos amigos (con los cuales me comunico muy poco), experiencias que moriría por volver a hacer, canciones, lugares, personas, aromas, colores, comidas, conversaciones, anécdotas, abrazos, besos, palabras, llamadas, promesas...
Es raro verme al espejo y notar que físicamente no he cambiado, me miro en el espejo y sigo observando a aquel Diego soñador, algo lunático y distraído que era hace unos años, se que cambié, no se si para bien o para mal, pero cambié, aunque por la calle la gente crea que tengo 15 ó 16 años.
Tantas veces me arrepentí de errores que cometí, tantas veces me arrepentí de palabras que dije, pero, lamentablemente todo queda en eso, en arrepentimientos.
Soy yo... y la vez, no lo soy.
Diego, ya no es Diego.
Yo, ya no soy yo. Por lo menos no el mismo yo interior. (Esta frase la dijo Ernesto Guevara de la Serna en su viaje por Sudamérica, no lo llame "El Che" porque en aquel tiempo aún no era el comandante que lo fue unos años después).
Tantas ganas de llorar, tantas ganas de gritar, tantas ganas de decir "maldita sea, no debí hacerlo", tantas ganas de cerrar los ojos y volver a aquel año lleno de contrastes.
Las cosas quedan, la música queda, las fotos quedan, los recuerdos quedan, los aromas, voces y rozamientos quedan en nuestra mente, pero el tiempo no queda, los días avanzan sin preguntarnos si es que deberían o no hacerlo.
Se que esos días jamás volverán, pero, como mencioné mas de una vez, para eso están los recuerdos, para cerrar los ojos y transportarnos a aquel tiempo, a aquella época en que (quizás) todo fue mejor.
Gracias por todo lo bueno, pero sobre todo gracias por lo malo, porque de lo malo se aprende, de lo malo uno madura.
Y al final de nuestros días, nos convertiremos en solamente eso... ¡recuerdos!
Hasta que pasen los años y ni siquiera seamos eso, pasaran los años y lo único que quedara sera nuestro nombre grabado en una lápida y talvéz nuestro rostro en una que otra foto.
(...)
jueves, 11 de octubre de 2012
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