miércoles, 23 de marzo de 2016

Distancia

Quizás hoy fue uno de los días más duros que hemos tenido en nuestra relación, hoy me dio la noticia, me lo confirmó y lo más probable es que la distancia nos separe durante unos meses.

¿Tres meses, seis meses? ¿O quizás más? Nadie lo sabe, solo el destino lo puede decir.

Cuando llevamos dos o tres días sin vernos, la extraño horrores, muero de ganas por correr a su casa a darle un abrazo, besarle y decirle cuánto la amo. No quiero imaginar como serán semanas o meses.

Es en este momento cuando todo me pasa por la cabeza, cada día juntos, cada anécdota, cada momento feliz y triste.

Quisiera retroceder el tiempo para hacer cosas que no hice solo para dejarlo para después, a veces decía "ya habrá tiempo", pero es ahora cuando me doy cuenta que no, que no nos sobra tiempo, que lo tenemos en contra. 

Estoy enamorado de ella, de Olenka, mi enamorada.

No quiero que nos separemos, no quiero que se vaya, pero es lo mejor para ella, una oportunidad así no se presenta todos los días y ella debe aprovecharla, jamás le diría que no lo haga porque es lo que ella quiere, es lo que yo quiero para ella, es por su bien.

Estoy triste, sí. Pero también estoy contento porque empezará a hacer su camino ella sola, por sus propios medios, con su esfuerzo, su sacrificio y su tenacidad.

Me siento orgulloso de mi enamorada.

No puedo negar que estoy lleno de pena, impotencia, celo, rabia y demás sentimientos, es un poco de todo porque no quiero que se vaya, no quiero que se aleje de mí, quiero que siga a mi lado. No quiero perder lo más valioso que tengo además de mi familia.

Sonará cliché, pero, es la primera vez que me enamoro y se que me enamoré de la persona indicada, de la ideal, de la chica maravillosa, de mi otra mitad, mi complemento, mi fuerza, mi luz, mi esperanza, mis ganas, mi motivación y mi compañera.

Quiero un futuro con ella, quiero una vida con ella. Olenka me demostró que el amor sí existe, que es bueno soñar y desear las cosas, si lo deseas con todas tus fuerzas, lo lograrás.

Siento un nudo en el corazón, estoy seguro de lo que es. Quisiera rogarle que no se vaya, pero no podría hacerlo, yo la quiero y quiero lo mejor para ella.

También tengo miedo, mucho miedo. Miedo de que la bella relación que tenemos se desgaste, se enfríe, que aparezca otra persona, alguien mejor. Miedo a que no sean solo tres o seis meses, sino más tiempo.

"La felicidad nunca es completa", reza el dicho. Y ahora lo comprendo, nunca nada es tan perfecto como para ser cierto, nunca nada es completo, no existe la felicidad plena y ahora lo estoy comprobando.

Mi princesa se va y se va sin mí, ¿quién cuidará de ella? ¿quién le hará recordar que coma a sus horas? ¿quién le dirá cada día lo bella que está? No estaré para ir a buscarla cuando se sienta mal o triste por algo, darle un beso y decirle que todo estará bien, que yo estoy con ella en las buenas y en las malas.

Olenka es una niña, pero es una mujer también. La veo tan indefensa y tan fuerte al mismo tiempo, ella para mí es un cristal que hay que cuidar, siento que es mi deber cuidarla, protegerla, hacerla sentir segura y sobre todo, que nunca está sola, que siempre me tiene para ella, para lo que sea, sea la hora y el momento que sea, yo estoy y estaré ahí para ella.

Siento que se va una parte de mí, una parte de mi corazón, de mi vida, de mi cuerpo. 

Olenka es el amor de mi vida, de eso no tengo duda, ella se encarga de demostrármelo cada día, a cada instante y es a ella a quien amo con todo mi corazón y toda mi razón.

La amo y no quiero que se vaya de mi lado, la necesito cada día, cada momento, ella es mi princesa.

No quiero que se vaya, pero... ¡tiene que irse! 

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